Creo que es un tanto intrigante como uno puede llegar a decir tanto durante las conversaciones cotidianas que nos ahogan en la monotonía de lo mecánico y al mismo tiempo quedarse mudo cuando a quien se tiene en frente es un simple papel en blanco.
La sensación de impotencia al darnos cuenta que nuestra creatividad no es tan colosal como creemos, de que somos tan cuadriculados como podríamos serlo y de que la palabra "originalidad" es casi una utopía para nosotros, es una de esas experiencias que te abofetea en el rostro tan fuerte como puede y te hace entender que la expresión "eso yo también lo pude haber hecho" no es más que un concepto respecto a lo fácil que es imaginar lo ya imaginado, es decir, ya que lo hemos visto, claro que es fácil recrearlo, pero si nos ponemos en los zapatos del creador, del tipo que partió desde cero y se enfrentó a una hoja en blanco, la historia se vuelve una odisea completa en una búsqueda por la inspiración. Pues a la hora de crear hasta el más pequeño y simple de los detalles se vuelve toda una tormenta para el ser, y es que cuando tiene que elegir entre una u otra palabra, cuando te preguntas "¿Que debería de agregarle a este personaje?", cuando tienes que determinar cada trazo al óleo con eficiencia, es cuando te das cuenta que cada pequeña decisión es una batalla contra uno mismo y contra la imponente y aplastante hoja en blanco.
Es por eso que decidí destinar los temas de este blog a aquellos que se enfrentan al papel en blanco. En otras palabras, mi objetivo es reseñar y opinar sobre aquellas obras y proyectos de eso escritores, ilustradores, guionistas y demás que a diario ejercen el hábito de aprender un poco más que significa eso de ser seres creativos y originales.
